Insistir hasta el hartazgo no me basto para conseguir tan preciada fruta, Mburucuyá, tuye que hacer algunos kilómetros para poder conseguirla. Si bien es de esta región es muy difícil de conseguirla, como muchas otras frutas y verduras. Para quienes no tuvieron el placer de conocerla es una fruta de cáscara gruesa, de color morado, y en su interior la pulpa está cubierta de pequeñas semillas, para poder comer es necesario procesar, colar y prepararla para algún postre, bebida e incluso platos salados, pero no se puede comer sola porque el sabor no es muy agradable, su delicioso aroma que inunda cualquier hogar, es engañoso.
Hace algunos años de visita en mi ciudad natal, Ciudad del Este, Paraguay, probé una deliciosa mousse de mburucuyá que no pude olvidar así fue que cuando la vi decidí convertirla en una mousse que tenga sabor parecido a aquella que, harán unos 10 años, probé.
Para un sabor tan ácido por naturaleza creí conveniente combinar con el dulce sabor de la leche condensada (que deja bien cualquier postre, torta o receta que sea) y neutralizar con un poco de crema de leche batida, y para darle cuerpo, un poco de gelatina sin sabor. Como no tenía suficiente cantidad de pulpa para hacer un postre que pudiera invitar a toda la familia, decidí hacer un rico brownie de chocolate, desmenuzarlo en copas, y sobre eso poner la mousse previamente enfriada en la heladera (durante al menos 2 hora, teniendo en cuenta el calor que hace). Así pude tener un postre con volumen y pude compartirlo con la familia, y walaaa! La combinación de sabores dio un postre exquisito, que hasta mi comensal más difícil disfrutó!
P.D. Deje una fruta y un poco de leche condensada para hacer un rico trago, después les cuento! Si se encuentran con esta deliciosa amiga, no pierdan la oportunidad de degustarla.
Hasta la próxima.
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